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“Desde el inicio, cuando supe que me habían escogido, ha sido una experiencia súper grata. De partida, siempre ha sido difícil: hay mucho qué hacer y es un desafío muy grande. Pero desde que me eligieron hasta que fui a la universidad y volví a Chile, me ha ayudado mucho para crecer como persona y expandir mis horizontes, puras cosas buenas”.

“El programa fue esencial de todas las formas posibles para que yo pudiera estudiar allá y para muchas cosas también: aquí me enseñaron cómo tener un presupuesto, cómo manejarme sola en otro país. También me explicaron cosas más académicas: fecha de pruebas y prepararme para esas pruebas que tenía que dar allá. Pero en general fue mucho más que el tema académico, ellos me explicaron cosas sobre cómo el mundo funciona afuera, algo que al final yo lo viví después en carne propia”.

“Yo estuve un semestre en una universidad en Chile antes de irme a estudiar a Estados Unidos, entonces tengo la comparación de ambos. La diferencia que yo puedo notar es que allá realmente a los profesores y a todo el cuerpo de la Facultad les importa que uno aprenda y te dan las herramientas para que te vaya bien. Yo acá en Chile sentía que eran obstáculos que nosotros teníamos que superar para probar que estábamos a la altura de esa universidad”.  

“Creo que siempre hay que intentarlo: yo siempre le digo a mis amigos “¡dale no más! si yo pude tu también puedes”. Cuando postulé al programa no tenía ninguna esperanza de que me funcionara, y fui avanzando paso a paso y al final logré llegar allá. Yo sé que fue gracias a mi esfuerzo y al trabajo que hace EducationUSA con los niños del programa oportunidades, se puede porque yo entré con muchas dudas y sales con una nueva sensación de que realmente se puede”. 

 

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